domingo, 8 de junio de 2014

Lagrimas como sangre (relato)

Allí estaba aquella alma, llorando tintas rojas, por que las lágrimas son como sangre, las penas del alma semejantes a las heridas físicas, que entre mas grande el daño en la piel, mas brota la sangre, mientras mas grande el dolor del corazón, mas lágrimas caen... Aquella alma estaba susurrando una canción, cual espina en la rosa toca una frágil piel delicada y la hiere, así esta tonada, lacera esta alma perdida y herida. Estas lágrimas similares a rocíos fugaces que se desvanecen en el alba, rosan en los pómulos, quemando con su tibieza e hiriendo con su sensibilidad, mientras las heridas físicas duelen dependiendo de la profundidad, dos cosas distintas pero tan similares, se asemejan al punto del miedo y de la locura, estas dos formas de expresión del cuerpo y del alma hacen cambiar el semblante de las cosas y de la vida... Pero estas heridas cicatrizan, las dos heridas, pero así como el tamaño del dolor del corazón es proporcional al dolor de la piel, así de grande es la cicatriz, la cual perdura en la piel y en el corazón y se queda para siempre, recordando constantemente aquello que se vivió, que se sufrió y lo que se cargará por el resto de la vida, esa cruz en forma de cicatriz, que hace que a veces duela nuevamente, que hace que a veces ese desconsuelo vuelva... Y así nuevamente estaba aquella alma, llorando tintas rojas...